Hoy es un gran dia...

Asomado al acantilado del futuro, sopesando si dar un paso al frente, hacia la bruma, o dejar que el día avance, aclarando el horizonte, partí hacia tierras extrañas, provocando el desencuentro con la rutina y con la esperanza de desenterrar el ser que habita en mis profundidades, el durmiente, el que posee todos mis sueños y fabrica mis deseos…
Cuando por fin, el cuerpo dejó de doler y sobrepasada esa sensación de desgaste y abrumador cansancio, comenzó el viaje interior redescubriendo mundos ya olvidados y lejanos que afloraron bajo la superficial capa de polvo de esta prospección. En íntima comunión con el paisaje, el estado de ánimo se hace cada vez más luminoso y alegre, aunque poblado de peñascos y rodeado de un vacío desolador. Sin embargo nada puede empañar la belleza: estampas de rompientes que alegremente se deshacen en acantilados modelados por primigenias fuerzas ya olvidadas y postales de montañas que abruptas se estiran hacia el cielo compitiendo en porte y altura, dibujando perfiles que hipnotizan al extranjero. La luz que lo posee todo, muestra a Eolo y Poseidón en su actual lucha por conquistar esta Ítaca olvidada por mucho tiempo que ahora es ambrosía en boca de simples mortales que farfullan en extraños idiomas.
Meditando, subjetivamos cada una de las sensaciones que este traicionero cerebro, receptáculo del alma, envía, conformando la irrepetible y engañosa conciencia, realidad personal e intransmisible. La desdicha siempre presente, con mayor o menor intensidad se muestra inherente a la naturaleza humana. La felicidad, brillante segundo que provoca miradas destellantes y descargas de placer en las diminutas dendritas que se interconectan y son razón de ese desmesurado apego a la vida, ese instinto de supervivencia que nos obliga a continuar, a pesar de todo, porque solo hay una oportunidad, un intento, una vida.
Casi olvido la locura, esa pizca de sal que la vida necesita para soportar toda esta cordura e hipocresía, mal necesario para evitar guerras, la exterminación total, las hecatombes y las cotidianas discusiones
Pero todo eso seria hablar de historia y ahora yo quiero presente, este instante, esta diezmillonésima de segundo…
de nuevo en el punto de partida y todo parece decirme que hace un año fui feliz, como cada año
todos sonhamos con isse instante en Ítaca, eu j fai que nom passo por alí, pero de seghuro que é onde milhor se vive o pressente...a vida é máis que lembrar a mesma data tódolos anos, quizais consista en rirse presissamente diso.